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Tratamiento de úlceras y heridas crónicas en miembros inferiores

El tratamiento de la úlcera en el pie debe involucrar el cuidado local de la herida y el control de la causa de la úlcera
Las úlceras en el tobillo y el pie son una condición clínica altamente incapacitante debido al dolor, la necesidad del paciente de acudir regularmente al consultorio médico, el riesgo de infección y el uso de vendas y apósitos por largos períodos que modifican incluso la manera de vestir de los pacientes afectados por úlceras venosas, úlceras arteriales o pie del diabético.

El manejo de este tipo de heridas crónicas es altamente demandante tanto para el paciente como para sus familiares y el equipo médico responsable del manejo de las lesiones; en la mayoría de los casos es necesario el trabajo mancomunado de distintos especialistas en colaboración con las familiares y cuidadores para lograr la cicatrización de la úlcera.

Lo primero que debe hacerse al iniciar el cuidado avanzado de heridas en pacientes con úlceras en miembros inferiores es identificar la causa ya que si no se conoce el factor que está generando la úlcera el tratamiento se hace mucho más dfi´cil y el riesgo de reaparición (recidiva) de la úlcera en el pie luego de cicatrizar es muy alto; teniendo esto en cuenta es fundamental tener claro lo más temprano posible si nos enfrentamos a una úlcera de origen venoso, una úlcera arteria, un pie del diabético o, en el peor de los casos, a una úlcera mixta donde coexisten dos o más factores etiológicos.

Una vez identificada la causa de la úlcera debe trabajarse a nivel dual, tanto local (herida propiamente dicho) como sistémico (control del factor desencadenante); para ello es fundamental el control de la diabetes si se trata de un paciente con pie del diabético o reparar la arteria obstruida en caso de úlceras secundarias a enfermedad arterial mientras en que en las úlceras de origen venoso es imprescindible tratar la insuficiencia venosa o la várice que están generando la úlcera.

Las estrategias para el tratamiento de las distintas entidades asociadas a úlceras en el pie son variadas y del manejo de distintos especialistas de allí que sea imperativo el trabajo en equipo a fin de darle un abordaje integral al problema y poder resolver la úlcera en el menor tiempo posible que, lamentablemente, pocas veces es breve.

Conforme se trata la causa de la úlcera se debe trabajar a nivel local sobre la herida propiamente dicho, para ello es fundamental retirar tanto el tejido del fondo de la úlcera como la piel desvitalizados; controlar la infección, optimizar las condiciones de la piel circundante hidratándola y evitando el daño por humedad toda vez que se tratan las infecciones que pudieran existir tanto con curas locales como con antibióticos bien sea por vía oral o inyectados.

El cuidado inicial de una úlcera en miembros inferiores requiere mucho tiempo y dedicación, en ocasiones es necesario curar la herida a diario, incluso dos veces al día; conforme se avanza en el tratamiento y comienza a aparecer el tejido de granulación (que será el responsable de la cicatrización de la herida) las curas se van distanciando hasta llegar a un régimen de curas cada 7 a 10 días. LLegado el punto donde la úlcera ha cerrado y está a nivel de la piel circundante puede optarse por un injerto de piel para cerrar el defecto remanente siendo esta la vía más expedita para lograr la epitelización completa de la úlcera.

En paralelo con las estrategias sistémicas (control de la causa de la úlcera) y las curas locales debe manejarse el estado general del paciente de manera que su estado nutricional y metabólico sea óptimo para permitir la cicatrización de la úlcera; así mismo debe realizarse rehabilitación de los miembros inferiores a fin de evitar rigidez articular, retracción de cicatrices y cualquier otra limitación mecánica que ponga en riesgo la evolución satisfactoria de la herida.

En promedio toma de 6 meses a un año la cicatrización completa de una úlcera en el pie, aunque esto varía mucho de paciente a paciente existiendo casos que cicatrizan en 6 semanas mientras otros tardan más de 3 años en cicatrizar; lo importante sea cual sea la condición del paciente es que este sea constante, cumpla al pie de la letra las indicaciones, se comprometa con el tratamiento y comprendan desde temprano que la cicatrización de una úlcera en miembros inferiores no es un camino fácil ni indoloro pero que con el apoyo de un equipo médico bien calificado y familiares comprometidos con la salud del enfermo, podrá transitarlo con éxito hasta lograr la curación de la úlcera y, aún más importante, evitar que esta vuelva a aparecer en el futuro.

20-02-2015

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