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Urgencia y Emergencia Hipertensiva no son lo mismo

Emergencia hipertensiva es la crisis de hipertensión arterial con síntomas de daño en órganos diana como ojo, corazón y cerebro
Los pacientes con hipertensión arterial dan cuenta de un gran número de consultas tanto a nivel de Atención Primaria como a nivel de los servicios de emergencia de clínicas y hospitales a nivel mundial.

Dado el gran porcentaje de pacientes hipertensos (hasta 40% de los mayores de 45 años en algunas series) y el pobre control de la enfermedad (sólo un tercio de los pacientes diagnosticados con hipertensión logran un control óptimo) no es sorprendente que a diario decenas de personas consulten de emergencia por hipertensión arterial pero ... ¿es necesario evaluarlos a todos de emergencia?

La respuesta es un no rotundo sin embargo no puede esperarse que el paciente pueda saber si debe acudir al servicio de emergencia o si puede esperar a la consulta dado que no cuenta con el conocimiento técnico y científico necesario para tomar esa decisión la cual, sin duda alguna, debe recaer en los responsables de atención prehospitalaria y profesionales de choque en los servicios de triaje de los distintos centros sanitarios.

El problema está en que si bien los pacientes no pueden distinguir en que ocasiones deben acudir a la emergencia, en muchos casos discrepan de la opinión del profesional que les atiende cuando este le indica que debe tomar un medicamento y esperar a la consulta regular; esto se debe a la percepción real por parte del enfermo de padecer un problema y a la falta de información y conocimiento sobre el mismo, de allí que instruir a los pacientes sobre la diferencia entre Urgencia y Emergencia hipertensiva resulta fundamental para poder comunicarnos con los enfermos en términos comprensibles para ambas partes.

Urgencias y Emergencias hipertensivas tienen un punto en común: la elevación de las cifras de tensión arterial de manera aguda y sostenida sobre los valores considerados normales para la población general o sobre los valores habituales de tensión para un paciente en particular con o sin medicación; hasta aquí llegan las similitudes, las diferencias son muchas más y son las responsables de determinar quien requiere tratamiento de emergencia y quien puede recibir medicamentos antihipertensivos y esperar a la consulta regular de control.

La Urgencia Hipertensiva es la elevación de la tensión arterial más allá de los valores normales o las cifras habituales para un paciente dado sin compromiso de su vida o la función de sus órganos, es decir, el único hallazgo patológico del examen físico es una tensión arterial elevada.

Por su parte la Emergencia Hipertensiva es la misma elevación de la presión arterial pero esta vez acompañada de síntomas en órganos y sistemas susceptibles de daño irreversible debido a la tensión arterial; en esteos casos el paciente acude con hallazgos en el examen físico que acompañan a las cifras elevadas de tensión arterial los cuales van a variar según el órgano afectado.

Lo más frecuente es que el paciente acude con dolor coronario (infarto, angina) debido a daño de las arterias del corazón asociado a la crisis hipertensiva; el segundo escenario es el paciente que acude con déficits neurológicos asociados a hipertensión arterial en el cual debe descartarse un ACV (Accidente Cerebro Vascular o Ictus) como consecuencia de la hipertensión; ya con menos frecuencia pero no menos importantes son los casos donde el paciente acude con crisis hipertensiva y pérdida de la visión de uno o ambos ojos, insuficiencia renal (paciente que no orina) o dificultad respiratoria debida a insuficiencia cardíaca secundaria a hipertensión. En todos estos casos el paciente requiere tratamiento inmediato y urgente ya que de lo contrario podría morir.

Si los pacientes no presentan signos asociados a lesión o daño de los órganos diana una buena práctica terapéutica es el control ambulatorio con fármacos antihipertensivos los cuales pueden ser incluso administrados en el contexto de medicina prehopsitalaria, reposo, monitorización de cifras de tensión arterial y control por consulta externa en un plazo perentorio.

Actuar de estar forma ayudará a minimizar las alarmas entre los pacientes hipertensos (ya que se estima que sólo entre el 1 y el 2% presentarán en algún momento de su vida una Emergencia Hipertensiva) toda vez que se optimizará la atención de las crisis hipertensivas sin saturar los servicios de emergencia.

Divulgar esta información y educar a los pacientes ayudará a que todos estemos más conscientes de las necesidades del paciente con crisis de hipertensión optimizando el acceso a los servicios médicos y minimizando el conflicto entre familiares y personal paramédico y médico cuando se le indica al paciente que no es candidato para ser manejado en el área de Emergencias.

23-01-2015

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