Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Sigue nuestro canal YouTube  
 
 
 
 
 
 

Vendajes de Compresión, Claves para el manejo de Ulcera Venosa

Vendaje compresivo en el manejo de la úlcera venosaA diario decenas de pacientes buscan curas milagrosas y rápidas a un problema complejo y complicado como lo es la úlcera variocosa, en un afán por reducir el dolor, cerrar la herida y resolver el problema tanto pacientes como algunos médicos hechan mano de pomadas, unguentos, cataplasmas y medicamentos cuya finalidad teórica es aumentar la velocidad de la cicatrización de la úlcera varicosa y por ende reducir el tiempo que el paciente requiere para sanar.

Si bien muchas de estas cremas si tienen cierto efecto por sí sólas no son suficientes cuando de úlceras variocosas se trata; en estos casos el problema principal es el aumento de la presión venosa en un segmento de van enferma lo cual genera una serie de eventos en cascada que lleva a la formación y perpetuación de la úlcera, si la presión no disminuye no importa lo que se le haga a la úlcera, esta no va a cicatrizar o, si lo hace, será sólo para volver a aparecer algunas semanas más tarde.

Lo ideal por tanto en el tratamiento de la úlcera venosa es quitar la vena enferma bien sea con cirugía, láser o algún otro método de probada efectividad, lamentablemente no siempre es posible tratar directamente la vena insuficiente desde el inicio bien sea por infección, condiciones clínicas del paciente o cualquier otra causa que no contraindica la intervención, en esos casos hace acto de presencia el viejo y confiable vendaje compresivo.

El Vendaje Compresivo, Vendaje de Compresión Dinámica o Vendaje Anitvárices es una técnica de vendaje del miembro inferior que busca aplicar presión desde la piel hacia los planos profundos con el objetivo de revertir la presión en el sistema venoso y así romper el círculo vicioso que hace que la úlcera no cicatrice.

El vendaje compresivo no es un vendaje común y corriente, por el contrario es una técnica compleja de vendaje que requiere conocimiento de la fisiopatología de la úlcera venosa y la insuficiencia venosa así como amplia experiencia con distintos apósitos y vendajes que se usarán superpuestos uno sobre el otro a fin de lograr el objetivo deseado.

La técnica varía de paciente a paciente y de caso en caso sin embargo en general todo vendaje compresivo tendrá al menos tres capas:

1- Capa de contacto con la herida en la cual se coloca un apósito especializado (hidrocoloide, apósito de carbón, etc) que se encargará de crear el "ecosistema" ideal para que la herida cicatrice.

2- Capa de acolchado, normalmente realizada con un material blando, sin propiedades elásticas como la wata o la venda de quemado; su objetivo es proteger la piel y aislarla a la vez que ayuda a mantener los apósitos de la primera capa en su sitio.

3- Capa de compresión, confeccionada con vendas de Cobán o cualquier otro vendaje elástico autoadherente que permita calibrar la presión que se da en cada vuelta del vendaje, esta es la parte dinámica del tratamiento, esta venda es la que se encarga de contrarestar la presión venosa elevada, revertir el flujo patológico en la vena y finalmente promover la cicatrización.

Las capas 2 y 3 siempre deberán ir desde la base de los dedos del pie hasta 2 cm por debajo de la rótula a fin de garantizar compresión en todo el miembro inferior, si no se hace así se corre el riesgo de que el vendaje funcione como un torniquete empeorando la situación.

Los vendajes compresivos se dejan entre 3 y 10 días dependiendo de las condiciones de la herida, conforme la úlcera va mejorando el intervalo entre vendajes se va extendiendo hasta alcanzar el máximo de 10 días; mientras el vendaje está colocado el paciente debe evitar mojarlo, modificarlo e insertar objetos entre la piel y la venda dado que cualquiera de estas acciones no sólo daña el vendaje por capas sino que pone en riesgo al paciente quien puede sufrir complicaciones por aumento de la compresión de la venda elástica o por heridas en la piel generadas por el vendaje o el cuerpo extraño introducido bajo el mismo.

Todos los vendajes compresivos deben ser realizados por profesionales entrenados en el cuidado avanzado de heridas, las vendas debén vigilarse muy de cerca e instruir al paciente sobre signos de alarma que le deben hacer consultar de inmediato.

Cuando se realiza bien los pacientes pueden lograr una curación con vendajes compresivos en un lapso de 6 a 12 semanas, no es la solución mágica y rápida que muchos querrían pero sin duda alguna es la única que garantiza (fuera de la resolución quirúrgica) una cicatrización de la úlcera venosa asada en la reversión de los elementos patológicos que la originan.

En condiciones idóneas todo paciente deberá someterse a un procedimiento definitivo para resolver la insuficiencia venosa sin embargo eso no ocurre siempre por lo que una vez cicatrizada la herida será necesario instruir al paciente en el uso de elastocompresión con medias a fin de evitar recidivas.

El método más antiguo de tratamiento de la insuficiencia venosa no ha perdido ni un ápice de vigencia y, por el contrario, constituye la piedra angular de casi todos los tratamientos efectivos para várices.




25-04-2014

Artículo Original

Ver más noticias